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En México, más de 3,000 mujeres, niñas y adolescentes son asesinadas cada año. Solo el 24% de estos casos se investigan como feminicidios y más del 95% quedan impunes.
¿Quiénes somos?
En Voces Humanizando la Justicia A.C. trabajamos por un México más justo, igualitario y digno para todxs.
Desde 2019, nos dedicamos a la defensa integral de los derechos humanos, con un enfoque especial en mujeres, niñas, niños y adolescentes que han sido víctimas de violencia o delitos.
Creemos en una justicia que escucha, que protege y que transforma. Frente a la impunidad, la violencia estructural y la desigualdad, respondemos con acción legal, acompañamiento psicoemocional y un firme compromiso social. Nuestro equipo multidisciplinario brinda defensa jurídica estratégica, impulsa reformas legales y capacita a comunidades, autoridades y empresas para fortalecer una cultura de respeto, equidad y derechos.
A lo largo de estos años, hemos acompañado a cientos de personas en situación de vulnerabilidad, promoviendo una justicia más accesible, empática y con enfoque de género.
Nuestro compromiso es claro: construir un país donde la justicia no sea un privilegio, sino un derecho garantizado para todas las personas, sin excepción
Tu interés puede ser el comienzo de un cambio.
Descubre lo que hacemos. Conoce nuestras causas. Súmate a la transformación.

Ana Katiria Suárez Castro
Fundadora y Directora General
Nuestra historia
Voces Humanizando la Justicia A.C. surge del emblemático caso de Yakiri Rubio, una joven mexicana secuestrada, violada y víctima de un intento de feminicidio. Al defender su vida, Yakiri dio muerte a su agresor y fue injustamente encarcelada. Su defensa fue asumida por la abogada Ana Katiria Suárez, hoy directora general y fundadora de nuestra organización.
En un proceso jurídico sin precedentes, Ana Katiria logró su libertad en solo tres meses, alegando legítima defensa. Dos años después, obtuvo su absolución definitiva, sentando un precedente en el sistema penal mexicano. Durante el litigio, Ana Katiria enfrentó dos atentados contra su vida, lo que derivó en su incorporación al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.
Este caso marcó un antes y un después. La historia fue documentada en el libro En legítima defensa: Yakiri Rubio y la gran batalla contra la violencia machista y el sistema penal, hoy referente académico y social en temas de justicia con perspectiva de género.
Inspiradas por esta lucha, Ana Katiria y Yakiri fundaron Voces Humanizando la Justicia A.C., una organización sin fines de lucro comprometida con la defensa y el acompañamiento de niñas, niños, adolescentes, mujeres, personas mayores y comunidades originarias víctimas de violencia y criminalización.
El caso de Yakiri fue solo el inicio. Pronto descubrimos que su historia resonaba con la de muchas otras mujeres. Nuestra misión es escuchar esas voces y trabajar por una justicia más humana.

Litigios Destacados
Fátima Cecilia
Fátima tenía solo 7 años cuando fue secuestrada al salir de su escuela en la Ciudad de México, en febrero de 2020.
Fue víctima de abuso sexual, tortura y feminicidio, un acto que conmocionó a toda la sociedad mexicana y puso en evidencia las fallas en la protección de la infancia.
Su desaparición y muerte revelaron graves omisiones de las autoridades, lo que generó una movilización nacional exigiendo justicia para ella y para todas las niñas y niños en situación de riesgo.
Gracias a la incansable labor de defensa legal de la abogada Ana Katiria Suárez con Voces Humanizando la Justicia A.C., los responsables fueron llevados ante la justicia. El 30 de abril de 2025, después de un largo proceso, se logró una sentencia ejemplar: ambos fueron condenados a 170 años de prisión cada uno.
El caso de Fátima es un llamado urgente para fortalecer los sistemas de protección de la infancia, garantizar el derecho a vivir libre de violencia y asegurar que la justicia siempre esté del lado de quienes más lo necesitan.
Yakiri Rubio
A los 20 años, Yakiri fue privada de su libertad por dos hombres, llevada a un hotel, donde fue agredida sexualmente y para después intentar asesinarla.
En un acto de legítima defensa, logró salvar su vida hiriendo de muerte a uno de sus agresores. Sin embargo, en lugar de ser protegida, fue tratada como victimaria. El sistema de justicia la revictimizó, fabricó pruebas en su contra y la encarceló durante tres meses.
Gracias al acompañamiento incansable de su familia y a la defensa de la abogada Ana Katiria Suárez Castro, quien a pesar de haber sufrido dos atentados y diversas amenazas de muerte por llevar la defensa del caso, Yakiri fue liberada y finalmente absuelta reconociendo que había actuado en legítima defensa.
Su caso refleja cómo las instituciones pueden fallar a quienes más necesitan protección, y por qué es urgente poner en el centro la dignidad y los derechos de las mujeres que sobreviven a la violencia.
Ann Kimberly Ávila
Kimberly tenía 22 años cuando fue víctima de un intento de feminicidio brutal.
Su expareja, José Alfredo Echeverría Vázquez, le disparó siete veces en un ataque premeditado que le causó heridas graves en el rostro, la cabeza, el cuerpo, las manos y los hombros. A pesar de la violencia extrema y el historial previo de agresiones por parte de Echeverría, Kimberly sobrevivió.
José Alfredo ya fue sentenciado por la violación en contra de Kimberly, aunque aún está en proceso legal para ser vinculado por el intento de feminicidio. Este caso expone las fallas del sistema para proteger a las mujeres y la urgencia de garantizar justicia y seguridad para todas.
Con el acompañamiento y defensa legal de la abogada Ana Katiria Suárez a través de Voces Humanizando la Justicia A.C., Kimberly se ha convertido en una voz valiente que lucha por la justicia y los derechos de todas las mujeres frente a la violencia de género.
Este caso nos recuerda la necesidad de transformar las instituciones para garantizar la protección, la reparación y la dignidad de quienes sufren violencia de género.
Lía Sinahí
Lía tenía solo 4 años cuando fue víctima de una violencia inimaginable.
Violentada sexualmente y reclutada por una red de trata de personas operante en San Luis Potosí, su infancia se vio arrebatada. Mientras asistía al kínder, las maestras la llevaban al sanitario, la ocultaban en bolsas de basura y la trasladaban a casas de seguridad, donde personas vinculadas a la élite empresarial y política la torturaban física, sexual y psicológicamente.
Los padres de Lía, han enfrentado amenazas y persecución por parte del “Cartel de los Rojos”, un entorno de violencia que ha intentado silenciar su búsqueda de justicia. Gracias a La defensa legal que hemos prestado, el caso llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que estableció criterios fundamentales en torno al interés superior de la niñez.
El caso de Lía revela la vulnerabilidad que enfrentan muchas niñas y niños ante la violencia y la explotación. Nos recuerda la responsabilidad colectiva de garantizar que todos los menores crezcan protegidos, respetados y con acceso efectivo a la justicia. Solo fortaleciendo los sistemas de protección y asegurando el interés superior de la niñez podremos construir un futuro en el que cada niño y niña tenga la oportunidad de vivir con dignidad, seguridad y esperanza.
Maha Schekaiban
Maha es una madre víctima de violencia vicaria, una forma cruel de violencia de género en la que se utiliza a sus propios hijos para dañarla.
Tras un proceso de divorcio marcado por la violencia, su exesposo ejerció violencia vicaria al manipular a los niños para alejarla de ellos, poniéndo en práctica un proceso conocido como alienación parental.
Desde entonces, Maha lleva más de un año y medio sin poder ver a sus hijos, privados así de su derecho fundamental a la convivencia familiar.
Bernardo Vogel Fernández de Castro, una figura con gran poder e influencia en el ámbito empresarial y político, ha utilizado su posición para evadir la justicia y perpetuar la impunidad. Junto a otros agresores, ha intentado silenciar a Maha y a sus hijos, quienes, con el apoyo legal de Ana Katiria Suárez Castro, luchan por proteger sus derechos y restablecer la justicia.
Este caso subraya la urgencia de proteger a las víctimas de violencia vicaria y garantizar que el sistema de justicia defienda el derecho de los niños y niñas a crecer en un entorno seguro, justo y libre de violencia.
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